20/05/2026
Con el alma quebrantada y la mente llena de recuerdos, descubrimos lo vulnerables que somos ante una pérdida. No se trata de continuar como si nada hubiera pasado; se vale detenerse, tomar un respiro y sentir el golpe. Pero no podemos quedarnos ahí. Hay que avanzar, dejando que lo único que nos queda —esos recuerdos— sea lo que nos llene de ganas de continuar día con día.
Te comparto el menú de hoy 👩🏻🍳