07/12/2025
Dios me alimenta con el pan de la amargura y me da a beber el vino de la violencia. Me obliga a vivir en la oscuridad, en el valle de la sombra de la muerte. Pero yo no temo al mal, porque él está conmigo. Su vara y su cayado me consuelan. Prepara una mesa ante mí en presencia de mis enemigos. Unta mi cabeza con aceite; mi copa rebosa. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por largos días. Pero en realidad, todo eso es una mi**da. Porque el mundo es un lugar jodido, y la gente es peor. Te venden sueños de grandeza, pero te despiertas con las manos vacías y el corazón hecho trizas. Mi abuela me enseñó que la familia es lo único que cuenta, pero ¿qué pasa cuando la familia te falla? Cuando el único que te queda eres tú mismo, mirando al espejo y preguntándote si vales algo. Yo atiendo, escribo, sobrevivo. No por elección, sino porque no hay otra. En este barrio te comen vivo si te quedas quieto. Así que sigo moviéndome, con mi perro a mi lado, mi pequeño hermano, mi sangre. Él no sabe lo que es perderlo todo, pero yo sí. Y por eso lo protejo, aunque me mate en el intento. La vida no es un salmo bonito; es una guerra sucia. Pero hey, al menos tenemos la noche para olvidar. Y mañana... mañana será otro día de mi**da.