20/08/2023
Yo no estoy solo, Francisca,
me he quedado con tus árboles de frutas, me quedé con tus sembradíos de papalo quelite, con tu milpa, con tu guía de calabaza y tu chayote.
No me dejaste solo, Francisca, me quedé con la vereda que baja del cerro al pueblo, con las cigarras que cantaban al vernos pasar, con las luciérnagas que nos alumbraban cuando nos agarraba la tarde al regresar.
No, Francisca, no estoy solo. Me acompaña el perro que siempre fue buen compañero, y el guajolote que corretea a los que pasan por el jacal, me acompañan tus calandrias, formaditas esperando que muela el nixcomel y les desbarate la tortilla recién salida del comal.
Yo no estoy solo, Francisca, me queda tu rebozo que uso de almohada para sentir tu aroma a leña y a hierba, me queda tu enagua con la que me cobijo cuando arrecia el frío y tu huipil florido que me calienta el alma.
A mí la soledad ya no me asusta, Francisca, ya hice tregua con ella, por las noches me deja sentirte en el jarro de café caliente, y me enseñó a esperarte en el otoño cuando los hongos salen en los árboles caídos y el naranja del cempasuchil pinta la ladera.
Sepa usted, Francisca, que la sigo queriendo como desde el primer día, que no importa cuánto tiempo pase, uste' será siempre la mujer de mi vida, de mi herida. Y no se preocupe por mí, Francisca, aprendí a quererla aunque no esté aquí, la veo paseándose junto a mí todos los días, espero paciente la muerte, pa volver a abrazarnos, pa' volver a tenerle...
Una gran disculpa ,solo copié ,la autoría es de Hija de la bordada
Nelson Alfonso Arce