17/02/2026
Dicen que los animales sienten cosas que los humanos no podemos explicar.
Era de noche y llovía cuando un perrito callejero andaba solo por la calle, mojado y cansado. Iba pasando al lado de una estatua de Jesús cuando se detuvo, se acercó despacio y apoyó sus patitas en la figura.
Ahí se quedó tranquilo, como si ese fuera exactamente el lugar donde quería estar.
Muchas personas se conmovieron al ver la escena. Algunos comentaron que ojalá alguien lo hubiera recogido esa noche y le hubiera dado un hogar.
Pero tal vez ese perrito encontró algo más que refugio del agua esa noche. Tal vez encontró exactamente lo que estaba buscando.