06/05/2026
El pequeñín al que cuidan nuestros jóvenes vaqueros se llama Resurrección, un becerrito pajuno prematuro. Valiente con ímpetu y nobleza, toma un biberón para calmar sus ganas de comer y vivir, pues es tan pequeñito que no alcanza las ubres de su mamá.
No todos los niños tienen acceso a la naturaleza, en unos tiempos tan diferentes, rápidos y exigentes, estamos conectando con la tecnología y desconectando con nuestras raices. Joel y Saúl son parte de nuestro próximo relevo generacional, el quinto, que se abre paso con la ilusión de los más pequeños, y ellos si tienen la suerte de conectar con lo esencial. De conocer la vida en su máxima expresión.
En Cortijo Luján intentaremos que todos los niños posibles tengan al menos, la posibilidad de conocer está tradición ancestral de primera mano.