10/06/2026
Hay vinos para brindar. Hay cafés para conversar.
Y luego está el AOVE.
Porque el aceite también tiene historia, matices y rituales. De hecho, en la antigua Roma el aceite más apreciado llegaba desde Hispania en ánforas y terminaba desembarcando en el gran Emporium, el puerto comercial que abastecía a la ciudad eterna. Aquel comercio fue tan importante que aún hoy existe en Roma una colina formada por millones de ánforas de aceite: el Monte Testaccio.
Dos mil años después, seguimos reuniéndonos alrededor de un buen aceite. Solo han cambiado las ánforas por las botellas.
Y algunas conversaciones merecen empezar con un buen AOVE. 💚