26/03/2026
METODOLOGÍA:
Tal como demostraron el biofísico alemán Albert Popp y sus colegas a finales de los años 70´s, todas las personas emitimos frecuencias electromagnéticas que se pueden medir y analizar. Un ejemplo de ello son los electrocardiogramas o los encefalogramas. Además, gracias a la física cuántica, mediante complicadas operaciones matemáticas, todo lo que vemos se puede traducir a su firma electromagnética.
Bill Nelson y su equipo han introducido en el software de la máquina la firma electromagnética de más de 12.000 elementos (clasificados en seis categorías que van desde tejidos del cuerpo a productos medicinales o microorganismos), de manera que cuando nos conectamos a ella, tras hacer una calibración para ponerse en la misma frecuencia de nuestro campo energético, analiza la respuesta de nuestro cuerpo a esos 12.000 elementos, equilibrando aquellos que no se ajustan a los rangos de normalidad y tratando los desajustes y enfermedades que pueda detectar en nuestro organismo, tanto a nivel físico, como emocional y espiritual. Con sus más de 400 programas que incluyen diferentes frecuencias electromagnéticas, se puede trabajar una gran variedad de desajustes de nuestro organismo, tanto a nivel físico, como emocional y espiritual.