08/10/2025
A veces me acuerdo de los regaños de mi apá… duros, secos, que parecían hasta golpes en el orgullo. Yo me enojaba, hasta lloraba en silencio, pero con el tiempo entendí que detrás de cada grito había una enseñanza, detrás de cada palabra fuerte había un deseo de que no me faltara lo que a él le faltó.
Hoy ya no están sus regaños, y cómo me hacen falta… porque eran la voz que me enseñaba a ser hombre, a ser responsable y a no doblarme ante la vida.