06/11/2025
Perfecto
En Seúl, cientos de miles de personas tomaron las calles en una manifestación completamente pacífica. No hubo disturbios, no hubo caos… pero lo más sorprendente llegó al final: los propios ciudadanos se quedaron a levantar la basura que habían generado.
Las plazas que horas antes estaban repletas de gente amanecieron limpias, ordenadas y silenciosas. Solo quedaron algunas bolsas perfectamente apiladas, como símbolo de respeto, cultura y responsabilidad colectiva.