13/01/2026
Falleciste y me enojé con todos…
Lo recuerdo como si hubiera sido ayer, hay días que lo revivo como si hubiera pasado hace un segundo, recibir esa llamada, contestar el teléfono y ese momento de escuchar que fue un hecho, habías partido. Mi cabeza aturdida se negaba a creerlo, ¿una vida sin ti?, es lo que nunca imaginaba.
Recuerdo que esa tarde fue larga, lenta, escuchar a la gente todo el tiempo preguntando si estaba bien, ¿qué querían que contestara? Estaba rasgada, perdida, te fuiste y no pude evitarlo, nadie me preparó para tanto.
Entonces me enojé, me enojé con todo y con todos.
Me enojé por sonreír, por seguir sintiendo, por que sabía que esperar tu regreso jamás llegaría, me enojé tanto que me volví experta en fingir y escondí muchas lágrimas, muchos miedos, muchas ganas de gritar que no era verdad, que tu partida me dolía hasta lo más profundo de mi alma.
Hasta ahora no sé cómo explicar ese dolor, esa ausencia, ese vacío que de repente llega, recordar es vivir y de pronto vivo el momento donde mi cuerpo sentía que ya no podía. Estaba y no estaba, hay lapsos que siento que no viví, quizás fue mi mente protegiéndose para no sentir que tú estabas al lado mío, detrás de un cristal, durmiendo.
Dicen que lo que se queda abrazado al alma jamás se va, es cierto, aquí sigues y hay veces en las que te recuerdo sonriendo y otras en las que me derrumbó de nuevo. No te prometo nada, no sé si algún día sólo serán sonrisas o llanto.
Todavía te lloro a solas, te pienso a solas, todavía intento desatar el n**o en la garganta mientras te recuerdo.
A veces siento que ya no estoy enojada o quizás un poco, pero ¿quién no? Si cada que suena la alarma tú sigues durmiendo….